Las sociedades democráticas tienen que luchar permanentemente con los desafíos del sexismo, el racismo, la xenofobia, la homofobia y otras formas de discriminación. Los derechos humanos de las personas oprimidas no son objeto de negociación y no se pueden someter a los torneos electorales, ya que el Estado de derecho existe para proteger los derechos humanos de todos. La marcha del orgullo LGBTI 2017, este año con el lema “Panamá, la suma de todos”, fue un ejercicio de tolerancia y de educación cívica que demostró la importancia de la convivencia pacífica y pluralista que debe darse en el mundo. La historia de las tragedias sociales incluye horrores producto de la discriminación y la marginación. No podemos volver a los tiempos de repudio a los derechos de las mujeres, de los afrodescendientes, de los pueblos originarios o aquellos en los cuales se excluía a las personas con discapacidad. La humanidad no puede seguir descontando categorías enteras de ciudadanos. Este es un buen momento para que nos desprendamos de los prejuicios y respaldemos la tolerancia tan necesaria para la vida en sociedad.
hoyporhoy
02 jul 2017 - 05:00 AM
