Hace 46 años desapareció el padre Héctor Gallego. Su familia lo ha buscado incansablemente, y en reiteradas ocasiones ha solicitado la cooperación del Gobierno panameño para ubicar sus restos. Independientemente de la exactitud de la última versión acerca de lo ocurrido al sacerdote, el Estado panameño tiene la obligación de continuar su búsqueda, y junto a esta, proseguir en las pesquisas para ubicar los restos de los demás desaparecidos, y aclarar los hechos que causaron su muerte. Un componente importante de la historia y la identidad de un país democrático es velar porque no exista la impunidad o el olvido en estos crímenes de lesa humanidad. La memoria y la dignidad de Floyd Britton, Dorita Moreno, Héctor Gallego, Hugo Spadafora y el centenar de otras vidas segadas por la barbarie exige que nuestra nación persista en la búsqueda de la verdad, en documentar lo sucedido y en entregar a sus familiares los restos tratados con el respeto que se merecen. No podemos permitir que los años vayan borrando los recuerdos y silenciando los reclamos de justicia. Panamá mantiene una deuda pendiente con todos ellos.
hoyporhoy
10 jun 2017 - 05:00 AM
