Después de más de dos siglos del aumento en la concentración del dióxido de carbono en nuestra atmósfera, la recuperación del daño causado pende de un hilo. La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país de los acuerdos de París para combatir el cambio climático es un acto de egoísmo y miopía, que condena a la nación que representa al ostracismo internacional y a la pérdida de liderazgo. Ningún gobernante responsable puede asumir una posición negacionista que descarta la evidencia científica y los esfuerzos multilaterales destinados a resolver uno de los principales problemas del mundo. Ahora, más que nunca, le corresponde a cada ciudadano, a los líderes morales, a la sociedad civil organizada y a las empresas de vanguardia impulsar cambios de conducta, tales como la adopción de fuentes limpias de energía, la promoción de la eficiencia tecnológica y la buena gestión ambiental, para superar el atolladero en el que el señor Trump ha orillado al mundo. Hay que pensar globalmente, y actuar localmente. La responsabilidad de salvar al planeta es de cada uno de nosotros.
hoyporhoy
03 jun 2017 - 05:00 AM