La Dirección de Asistencia Social (DAS), creada el 12 de noviembre de 2015 y adscrita al Ministerio de la Presidencia, existe para cumplir con dos fines fundamentales: proveer de asistencia focalizada para combatir la pobreza y socorrer a las personas afectadas por desastres naturales y catástrofes humanas. Ante las infinitas necesidades de las comunidades urbanas, rurales, e indígenas de nuestro país, sería deseable que la DAS hiciera un estudio minucioso y detallado del costo beneficio de sus intervenciones. Nada más lejos de la realidad. La construcción de una iglesia por más de 210 mil dólares en la comunidad de Valle Rico, provincia de Los Santos, ratifica la tendencia clerical de una parte del gasto social, y desvía valiosos y escasos recursos, que los pobladores de Valle Rico pudieran utilizar para la educación, la salud o la infraestructura de su poblado. La DAS es la sucesora del PAN, el FIS y el FES. Al igual que sus antepasados carga con los pecados de la politiquería criolla. Al final, la cuestión ya no es que nos hayamos alejado del Estado laico, sino que nos hemos distanciado de la razón en el uso de fondos públicos.
hoyporhoy
26 may 2017 - 05:00 AM