Tanto el gobierno central como el Municipio de Panamá están realizando todo tipo de proyectos de infraestructura, desde una línea del Metro hasta nuevas aceras que redefinirán en su conjunto el paisaje urbano y la vida cotidiana en nuestra metrópoli. Sin embargo, los gobernantes parecen haber adoptado como propio aquel eslogan de otra administración que decía: “Las molestias pasan, las obras quedan”. Este aforismo se quedó corto, porque las obras siguen gobierno tras gobierno y la desaparición temporal de estacionamientos, áreas comunes o aceras, como en el parque Urracá, obligan a los peatones a arrancarle un pedazo de la calle a los vehículos, o privan de sus espacios al área de la Cabeza de Einstein, en El Cangrejo, castigando a los ciudadanos. ¿Qué decir del Mercado Central de Abastos, del San Felipe Neri y del Mercado de Mariscos? Simultáneamente y sin planificación hemos perdido, aunque temporalmente, aquello que nos hacía parte de una misma comunidad. Los cambios deben mejorar lo que ya existe, y a la vez deben tratar con civilidad a las personas que habitan en esta urbe.
hoyporhoy
20 may 2017 - 05:00 AM
