El proyecto de reformas electorales, que recién superó su segundo debate en la Asamblea Nacional, está por enfrentar una nueva oleada de presiones por parte de intereses creados. Hay quienes se muestran insatisfechos con la propuesta de prohibición de campañas publicitarias gubernamentales, municipales y de contratistas del Estado tres meses antes del torneo electoral del 5 de mayo de 2019. A la vez, la reducción de la campaña electoral presidencial a un término de dos meses provoca nerviosismo. ¿Será que los partidos políticos no entienden los tiempos que vivimos? El poder ejecutivo debe impulsar un aumento de la transparencia, una reducción sustancial de todos los topes de campaña y las mayores facilidades posibles para los impugnantes en los torneos electorales. Por el contrario, las pequeñas concesiones a la integridad electoral se pueden transformar en muecas, si se mantiene la intención de hacerse trajes a la medida para las próximas elecciones. La gran lección de mayo de 2014 fue que el pueblo no es el sastre de ningún partido. Las reformas electorales deberían reflejar esta misma realidad.
hoyporhoy
09 abr 2017 - 05:00 AM