El apuro de contratar proyectos estatales siempre trae cansancio. Ese es el caso de los mercados de Abastos y Público de La Chorrera. Estos proyectos, tan necesarios para el desarrollo de una región pujante, se han visto entorpecidos porque la empresa contratista HPC Contratas P&V, la misma del fallido Centro de Convenciones de Amador, no pudo concluir las obras a tiempo, y la compañía afianzadora que la respalda está intervenida por los reguladores. Fueron demasiadas iniciativas las que se le asignaron por vía de la contratación pública a una sola empresa, con los riesgos imaginables de retrasos e incumplimientos, por la complejidad de todos los proyectos que debía realizar. Actualmente, el Gobierno persiste en repetir contratistas para obras emblemáticas y de alto perfil sin tomar en cuenta que se ponen demasiados huevos en una sola canasta. El país vive agobiado por los incumplimientos, retrasos, adendas, reclamos e investigaciones, por la manía de realizar construcciones con fondos públicos sin el adecuado acompañamiento institucional ni la planificación debida. Esa lección no debe ser olvidada jamás.
hoyporhoy
28 mar 2017 - 05:00 AM