La firma de la ley que amplía la cobertura de la beca universal a 75 mil estudiantes de escuelas privadas, no es una causa de celebración, o una conquista de la clase media. Esta acción es otra versión de la política del subsidio que transforma a todos los panameños en dependientes de la filantropía estatal que promueve una sociedad parásita. El sinsentido de este subsidio se contrapone a la declaración del titular del Ministerio de Economía y Finanzas de que el gasto de la planilla estatal es insostenible. Los aumentos salariales y el incremento de los nombramientos en puestos públicos, hacen que el presupuesto crezca más rápido que la economía. Gran parte de ese crecimiento se financia con deuda. El país, en vez de ahorrar, dilapida como si las vacas flacas jamás fueran a llegar. Todavía le quedan dos ejercicios presupuestarios al actual gobierno. Por nuestra tranquilidad y la solidez de la hacienda pública, ojalá estos presupuestos venideros reflejen un país maduro y libre del clientelismo envenenado de los subsidios. Cada centavo que se malgasta hoy, es dinero robado al porvenir de nuestra nación.
hoyporhoy
24 mar 2017 - 05:00 AM
