Si el mandato constitucional del Órgano Legislativo es hacer leyes, ¿por qué los diputados siguen empecinados en inmiscuirse en asuntos que no son de su competencia? ¿Por qué tienen que tener fondos estatales para regalar a su discreción? Y ahora nuevamente nos llenamos de estupor ante el hecho de que millones de dólares pueden haberse sustraído mediante contrataciones falsas o donativos que no llegaban a sus destinatarios. Trucos ideados por “juega vivos” para robarnos a todos. Aunque sean ellos los que hagan las leyes, no están por encima de ellas y todas estas irregularidades merecen una prolija investigación. No es la primera vez que vemos cómo se esfuman los millones en manos de diputados. En la administración pasada fueron más de 400 millones de dólares.
hoyporhoy
08 mar 2017 - 05:00 AM
