Panamá fue una de las sedes de la competencia internacional Ironman 70.3 por tres años seguidos, colocando al país como punto de referencia para este tipo de eventos deportivos. Sin embargo, las autoridades han decidido que el Estado no dispone de los fondosnecesarios para sufragar los costos que involucra la organización de un encuentro de esta magnitud. Los argumentos del contralor para tomar esta decisión rayan en lo absurdo, especialmente porque nuestros gobernantes han demostrado ligereza a la hora de establecer las prioridades de las inversiones públicas. Millones de dólares se gastan para costear iniciativas solo por el hecho de que representan un rédito político o sin mayor razón, y sin siquiera una consulta ciudadana; de repente, la población se entera de que, por ejemplo, el parque Omar requiere una inversión de 35 millones de dólares. En cambio, eventos como el Ironman no solo posicionan al país en una nueva disciplina deportiva, sino que además representan ingresos económicos por el turismo que generan y benefician a la marca país, resaltando las bondades naturales y de infraestructura que Panamá ofrece. Lastimosamente, ahora será Puerto Rico el que tendrá esta oportunidad.
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01 mar 2017 - 05:00 AM
