El mensaje que envía el Gobierno cubano al no permitir la entrada a la isla a personalidades de la diplomacia internacional es deplorable. Ayer, sin mayor reparo, le fue negada la entrada al secretario general de la OEA, Luis Almagro, a quien además tacharon de provocador y le advirtieron que ni su pasaporte diplomático uruguayo le serviría para entrar. Sin duda, esta es una reacción a su vertical defensa de los derechos humanos y la democracia regional. El Gobierno cubano debe entender que los tiempos de la guerra fría y de las ideologías extremistas han quedado en el pasado para darle paso a una era de diálogo y cooperación internacional. Es precisamente en estos principios que la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales cobran especial importancia, por lo que es igualmente condenable el arresto de Henry Constantín, director de la revista La Hora de Cuba y vicepresidente regional de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la Sociedad Interamericana de Prensa. Nuestro continente solo se beneficiará en la medida que los gobernantes entiendan que la democracia y los derechos humanos no tienen fronteras.
hoyporhoy
23 feb 2017 - 05:00 AM
