Bien dicen que la educación comienza por el hogar. Es allí donde los padres y tutores tenemos la gran responsabilidad de inculcar en nuestros hijos los valores que habrán de practicar durante el resto de su vida. Si bien ya en la etapa escolar estos deben ser reforzados, sin una verdadera influencia familiar positiva la labor de educación estaría incompleta. Es por esto que, aunque en el mundo moderno la tecnología haya usurpado el espacio familiar de muchos hogares, resulta imprescindible tomar conciencia de que la enseñanza de principios éticos y morales que propicien un comportamiento positivo para la sociedad, no es un tema de moda ni el que debe atenderse solo cuando sobre tiempo, más bien se trata de asumir una gran responsabilidad, y una que corresponde principalmente a padres y tutores. Si fallamos en este proceso de construir un ciudadano de bien, estaríamos condenando a la sociedad entera a un futuro poco prometedor y menos justo. Solo podremos aspirar a un país de primer mundo si nos comprometemos a formar adecuadamente a nuestros hijos. Esta es una labor conjunta.
hoyporhoy
18 feb 2017 - 05:00 AM