En el calendario juliano, los meses se nombraban en honor de los emperadores y sus dioses. Ahora, las eras llevan el nombre de los gobernantes de nuestra época. Donald Trump se convirtió ayer en el presidente número 45 de Estados Unidos. Llega con bajos índices de aceptación popular, pero con amplias mayorías legislativas y con la posibilidad de hacerse del control del poder judicial. La institucionalidad de Estados Unidos estará a prueba en la era Trump, ya que es precisamente la independencia de los poderes del Estado, el pluralismo y la rendición de cuentas lo que garantiza la democracia y el Estado de derecho. Temas tan sensitivos como el manejo del armamentismo, las guerras comerciales y el cambio climático requieren que la sociedad civil y los medios de comunicación independientes se conviertan en vigilantes del interés público y exijan cuentas al poder. Esta historia ya la han vivido varios países, incluyendo Panamá. Que la retórica cargada de populismo, nacionalismo y agresividad del nuevo presidente no se convierta en un desafío para una democracia de más de 200 años.
hoyporhoy
21 ene 2017 - 05:00 AM