La mejor parte de las telenovelas es cuando al final los buenos triunfan, a pesar de todo el sufrimiento que hayan enfrentado. Este es el caso del mal llamado, por el expresidente Ricardo Martinelli y sus compinches, “culebrón” italiano. Esa trama de radares ineficaces, comisionistas misteriosos y un hermoso helicóptero de lujo que sería para un afortunado en el poder. La negociación que Panamá emprendió para resolver este entuerto, no fue perfecta, el Estado tuvo que aceptar importantes pérdidas, pero se evitó un mal mayor. La empresa Finmeccanica le reconoció a Panamá un crédito equivalente al monto del presunto soborno que iba a ser pagado por una contratación realizada irresponsablemente. Ese beneficio a favor del país se cristaliza en una serie de beneficios que incluyen dos nuevos helicópteros que darán servicio al país. ¡Qué diferencia con la “telenovela” brasileña! Una historia en la que hay delincuentes confesos, pero el Gobierno no ha manifestado el interés de recuperar lo robado ni los perjuicios causados. Este drama llamado impunidad no solo lo conocemos bien, sino que lo sufrimos desde hace décadas. De esos guiones no queremos más en este país.
hoyporhoy
06 ene 2017 - 05:00 AM
