Los incidentes derivados del huracán Otto son una advertencia de lo que tendrá que enfrentar el país, desde ahora hasta marzo del próximo año, cuando se espera que las corrientes frías del Pacífico oriental, fenómeno conocido como La Niña, hagan su visita. En materia de agricultura, según la Organización Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria, se exacerbarán las lluvias y los frentes fríos golpearán la cría de animales de pastoreo y aves de corral, así como cosechas indispensables en la dieta del panameño y las exportaciones agropecuarias como café, tomate y hortalizas.
Esta vulnerabilidad exagerada de nuestro sector agropecuario, que sufre cuando hay sequía y padece cuando hay lluvia, es producto de la irresponsabilidad y la improvisación en materia de políticas públicas, que han secuestrado nuestra producción alimentaria en favor de unos pocos importadores y de un puñado de especuladores. El agro es una fuente importante de riqueza que necesita con urgencia una estrategia de Estado que le permita sobrevivir a las variaciones del clima, a las plagas, al calentamiento global y, sobre todo, a los desmanes de la arbitrariedad de los políticos.