Noviembre es en nuestro país el mes dedicado a la patria; el despliegue de banderas, el sonar de los tambores, desfiles y discursos son todos en su honor. Celebremos y reconozcamos a todos sus grandes hijos que trabajaron, soñaron y se sacrificaron para forjar esta gran nación. Así también estas fechas les pertenecen a los millones de ciudadanos que pagan los impuestos, que cumplen con sus deberes, que le son fieles y la honran con su integridad y su decencia, y que con sus ásperas manos cosen sus banderas, arreglan los uniformes de gala, limpian sus calles, construyen sus edificios, siembran la tierra y trabajan de mil formas más. Todos ellos siguen siendo el alma de este suelo istmeño. Mantengamos en nuestra memoria a quienes por estar ausentes de los libros de historia, así como de las pompas y circunstancias de las celebraciones oficiales, no dejan de ser ciudadanos dignos y notables. El legado de los ancestros y la alquimia racial, cultural y étnica de nuestra gente han sido el fundamento que nos ha permitido erigir esta República.
hoyporhoy
30 oct 2016 - 05:00 AM
