La Caja de Seguro Social (CSS) tiene un déficit actuarial estimado de aproximadamente 11 mil millones de dólares. En 1941, cuando se creó la CSS, había 45 cotizantes por cada jubilado. Para 1990, la relación era de 9 a 1. En la actualidad es de 3.5 cotizantes por beneficiario. Casi la mitad de la población en edad productiva no cotiza a la CSS. Con este panorama dantesco, un líder responsable asumiría el reto histórico de empezar las transformaciones institucionales y económicas necesarias para salvar el sistema de seguridad social. Esta es la empresa más grande e importante del Estado panameño, y merece toda la atención de las mejores mentes disponibles en el país, sin importar banderías políticas, para resolver su crisis. La opacidad de la realidad financiera de la institución, y el menosprecio a la proximidad de la fecha de insolvencia estructural, debería obligarnos a atender este asunto con la máxima responsabilidad posible. Posponer las decisiones difíciles para que el siguiente gobierno las enfrente, es un flaco favor al país y un cálculo político sumamente oportunista. Esos son los antivalores que mantienen a la CSS al borde de un abismo. La raíz del problema no es financiera ni actuarial, sino la falta de liderazgo.
hoyporhoy
25 oct 2016 - 05:00 AM
