Si la Cadena de Frío y el sistema de manejo de poscosecha estuviesen funcionando, el 30% a 60% de la producción de alimentos que se pierde estaría disponible y abarataría los precios de la comida para toda la población. Sin embargo, después de siete años no ha sido posible articular la red de mercados ni disponer de las instalaciones sanitariamente aptas para los productos agropecuarios. El proyecto de la Cadena de Frío ha enfrentado todo tipo de sobresaltos, que van desde empresas mercenarias que desaparecieron una vez recibieron sus adelantos, hasta una política agropecuaria implícita que recompensa a los donantes de campaña y amigos del poder, con generosas cuotas de importación de productos en desmedro de lo que aportan los agricultores locales. El Gobierno Nacional debe definir si en realidad pretende que el control de precios sea la única herramienta para ayudar a los panameños a obtener alimentos a un costo adecuado, o si auténticamente los productores nacionales tendrán una oportunidad de contribuir a las necesidades de la población. Mientras tanto, los panameños siguen sufriendo los embates de una canasta básica con precios excesivos y una dieta cada vez menos balanceada. Y esto es una realidad.
hoyporhoy
24 oct 2016 - 05:00 AM
