Los cínicos siempre han considerado que la diplomacia y las relaciones internacionales solo son las formas que tienen los países para maximizar sus intereses. Los derechos humanos representan los valores de las sociedades civilizadas, y por esto corresponden al idealismo más puro que nos une como comunidad global. La decisión de Panamá de ser anfitrión de las sesiones de trabajo y las audiencias temáticas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, es un paso importante, y a la vez esperanzador. Nuestra nación es por su naturaleza histórica un punto de encuentro de culturas, y ha servido para importantes eventos diplomáticos como la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 1973, el proceso de paz del Grupo de Contadora iniciado en 1983, y la Cumbre de las Américas en 2015. Los derechos humanos están seriamente amenazados en casi todo el continente. Gracias a la acción panameña, los oprimidos, los torturados y todos los grupos vulnerables de la región, tendrán un foro en el cual podrán exponer su búsqueda de justicia.
hoyporhoy
01 oct 2016 - 05:00 AM
