Recientemente, el presidente argentino Mauricio Macri le ofreció una donación a la Iglesia católica, la cual fue rechazada por el papa Francisco con la siguiente afirmación: “El Gobierno argentino tiene que acudir a tantas necesidades del pueblo que no tienen derecho a pedirle un centavo”. Frente a este hecho, sorprende que el Consejo Económico Nacional aprobara una donación de 2.7 millones de dólares en terrenos para que la Iglesia católica desarrolle allí diversas actividades eclesiásticas, educativas y sociales. Esto desconoce las propias necesidades del Estado para ubicar oficinas públicas, escuelas o centros deportivos. ¿Dónde está la sana separación que un Estado laico debe tener? Esta donación se agrega a las decenas de millones regalados por este Gobierno para la restauración de iglesias en el Casco Antiguo, y los aportes directos a la jerarquía eclesiástica para sus actividades. Estas actuaciones hacen que la Iglesia pierda independencia frente a la política, y que la legitimidad del Estado se vea cuestionada. Cuando la obra es buena “Dios siempre provee a través de la Divina Providencia”, reiteró el papa Francisco refiriéndose a la auténtica obra de Dios, y no a la de los hombres que buscan influencia, y acallar las conciencias con el poder y los recursos del Estado.
hoyporhoy
24 sep 2016 - 05:00 AM
