Quince años han transcurrido desde el fatídico 11 de septiembre de 2001, que cambió la vida de millones de seres humanos. El ataque en Estados Unidos evidenció que los grupos terroristas se aprovechan de la corrupción, el lavado de dinero, el narcotráfico y la trata de seres humanos como principales actividades para financiar su capacidad de agresión. Por otra parte, aquellas sociedades que respetan los derechos humanos y fomentan el desarrollo de su población, dejan de ser el caldo de cultivo de los movimientos fanáticos que prosperan en naciones fundamentalistas e intolerantes hacia quienes no piensan igual, y que todavía hoy causan estragos. De hecho, los ataques terroristas siguen cobrando vidas inocentes y daños materiales en todo el mundo. La buena diplomacia que llevó a los acuerdos de paz, como los de Colombia, o la nueva política occidental hacia Irán, así como la apertura con Cuba, es más efectiva que la respuesta militar para desmantelar el entramado que facilita la violencia contra civiles. Las lecciones del 9-11 son múltiples, sin embargo, la más importante es que una sociedad democrática nunca debe perder sus valores e instituciones. Esa fortaleza es irreemplazable.
hoyporhoy
11 sep 2016 - 05:00 AM
