Más de un millón de venezolanos se tomaron la ciudad de Caracas de forma pacífica y contra todos los pronósticos expresaron su voluntad a favor de un referéndum revocatorio en este año. El gobierno de Nicolás Maduro hizo todo lo posible para evitar la concentración: cerró importantes avenidas de acceso a la ciudad, sus fuerzas armadas realizaron operativos para intimidar a la ciudadanía, y sus medios de comunicación calificaron el evento, descaradamente, como una forma de respaldo masivo “a la paz y a la revolución”. Mientras tanto, desde el Palacio de Miraflores se urdía una estrategia de encarcelamiento de alcaldes opositores y líderes clave del movimiento. Esta misma semana, Maduro despidió a más de cuatro mil funcionarios que se atrevieron a firmar la petición para el revocatorio y amenazó con el desafuero a todos los diputados de oposición. Ya no hay pretensiones institucionales ni de separación de los poderes públicos. Lo que hay en Venezuela es simple y llanamente la desesperanza de un pueblo que ha sido abandonado por la comunidad internacional, y el enorme miedo que siente la camarilla en el poder a su propia gente. Empieza el capítulo final de esta tiranía. Todos debemos procurar que sea pacífico.
hoyporhoy
03 sep 2016 - 05:00 AM
