El área metropolitana de Panamá enfrenta muy serios desafíos que van desde interminables tranques y excesivo ruido hasta la falta de espacios verdes para que los residentes se desintoxiquen haciendo vida comunitaria. A pesar de estos hechos obvios, las autoridades del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial han emitido una resolución, con la cual se cambia la zonificación a 42 fincas en Obarrio para, de un plumazo, autorizar la alta densidad de estos predios. Aun cuando existe un litigio pendiente ante la Corte Suprema de Justicia para determinar la nulidad de esta acción, los ciudadanos debemos condenar la decisión y actuar para rescatar la ciudad. Las autoridades están obligadas a recapacitar sobre este nefasto modelo de desarrollo. Ahora corresponde a la Corte corregir. El cemento jamás es sinónimo de desarrollo. Los embotellamientos nos roban la calidad de vida; mientras que los rascacielos le han restado su identidad de ciudad costera a la capital. La rápida ganancia inmobiliaria se ha transformado en una pesadilla urbanística. Es tiempo de despertar para construir una ciudad acogedora y humana, como alguna vez lo fue la muy noble ciudad de Panamá.
hoyporhoy
22 ago 2016 - 05:00 AM