Los diputados son el colectivo que representa a toda la ciudadanía. La aprobación de leyes, el juzgamiento de magistrados y presidentes, y la revisión periódica de la acción de gobierno requieren de hombres y mujeres comprometidos con el devenir de la patria. Su constante ausentismo e indiferencia ante obligaciones tan delicadas, las cuales ellos buscaron afanosamente a través del voto popular, es un acto de irrespeto a sus electores y a la nación. La propuesta de deducirle de sus salarios el tiempo correspondiente a sus ausencias es un buen comienzo para sancionarlos moralmente y hacerles sentir una parte del costo causado por su incumplimiento. Las curules no son patentes de corso para desatender las normas que debemos cumplir los ciudadanos y en especial los trabajadores y empresarios que con sus impuestos pagan sus salarios. Las instituciones pueden estar en crisis por el legado histórico de nuestra clase política, pero la conducta actual de los diputados se constituye en una forma de herir mucho más el alma de un pueblo necesitado de verdaderos líderes y de ejemplos a seguir.
hoyporhoy
14 ago 2016 - 05:00 AM
