El flujo de migrantes regionales y extracontinentales en busca de un mejor futuro, continúa llegando a Panamá. Ellos vienen con hambre, cansancio y consumidos por la larga jornada recorrida. Les acompañan las cicatrices y los recuerdos de los horrores que les instaron a viajar, a la vez que están profundamente marcados por el dolor que han vivido y presenciado en su recorrido. Su tránsito por nuestro país sigue siendo una parada obligada en sus biografías. En Panamá se les ha suministrado, en la medida de lo posible, alimentación y refugio básico a estas personas como vehículo elemental para garantizar el respeto a sus derechos fundamentales. Y es que es precisamente el respeto al ser humano el que debe motivar que los países de la región busquen unir esfuerzos y trabajar en una iniciativa conjunta que garantice un paso seguro y libre de coyotes, de desolación y de muerte para estas personas. Jamás podremos aceptar como normal el lucro con la miseria humana y la desesperanza. Urge una respuesta regional que termine con esta tragedia.
hoyporhoy
11 ago 2016 - 05:00 AM