La entrega del pabellón nacional a un atleta representa el reconocimiento de que sobre sus hombros lleva la fe, el cariño y la admiración de todo su pueblo. Dedicarse al deporte, sobre todo aquellos que no son comercialmente rentables, es una forma de compromiso personal que trasciende la razón, y se convierte en la máxima expresión de patriotismo que pueda hacer una persona. Sacrificar su vida, su tiempo, distanciarse de familiares y amigos, y arriesgar su patrimonio, no por la gloria, ni por los laureles o la vanidad, sino por la emoción de escuchar su himno y ver su bandera izada. Por primera vez, Panamá envía atletas a las olimpiadas en las disciplinas de maratón y gimnasia. Una decena de atletas irá a competir en nuestro nombre, debemos honrarlos a todos porque son héroes. En un país en que muy poco se hace por el deporte, y existen carencias estructurales en la educación física y en la formación de deportistas, el grupo de ciudadanos que va a Brasil merece nuestro máximo agradecimiento y un aplauso de pie. Nuestros mejores deseos acompañan un grito de: ¡Buena suerte, muchachos!
hoyporhoy
03 ago 2016 - 05:00 AM