En Argentina se viven momentos tensos por la ola de indignación popular provocada por la extraña muerte del fiscal Alberto Nisman, quien investigaba el atentado terrorista que, en 1994, causó 85 muertes de ciudadanos judíos argentinos. Ayer, el jefe de Gabinete de Cristina Fernández procedió a romper un ejemplar del diario El Clarín durante una conferencia de prensa en el propio Palacio Presidencial. Frente a las dudas, incertidumbres y rumores, la mejor expresión de responsabilidad de un gobierno es a través de la verdad y de las mayores garantías posibles a quienes, en la sociedad civil y en los medios de comunicación, trabajan cotidianamente con la información y el interés ciudadano. El futuro de la democracia argentina pende de un hilo. Es tiempo de que el gobierno deje de perseguir a periodistas y a medios, y que la clase política del país aprenda a vivir en un estado de derecho.
hoyporhoy
03 feb 2015 - 06:46 AM