Desde el año 2015 hasta el 31 de diciembre de 2017, la Asamblea Nacional ha dispuesto de 164 millones de dólares en partidas presupuestarias para su personal fijo y los contratos por servicios profesionales. La famosa partida 080 de la planilla aumentó en 671%; es decir, de $3.4 millones en 2014 a $27 millones en 2017. La partida de contratos de servicios profesionales, que era de $201 mil en 2014, alcanzó los $48.1 millones en 2017; o sea que creció 24 mil veces en tan solo tres años. Estas bellezas, financiadas con los impuestos de todos los panameños, se consiguieron omitiendo fases del ciclo presupuestario y con la facilitación, y hasta la complicidad del Ministerio de Economía y Finanzas. Detrás de estas decenas de millones se esconden los matraqueos, los acuerdos de gobernabilidad y la complacencia de supuestos opositores, con leyes e iniciativas claves del gobierno actual. ¿Qué sucedió cuando se cerraron las compuertas de la prodigalidad del gasto público? Súbitamente, las bancadas amigas se convirtieron en adversarias, y todo lo que propuso el poder Ejecutivo fue rechazado. Esa es la verdad de la crisis actual. Es un asunto de dólares y centavos, no de conciencia.
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28 mar 2018 - 05:00 AM
