La desesperación de comerciantes, transportistas, pasajeros, productores, etc., empieza a sentirse en las arterias del país, donde grupos que protestan impiden el tránsito de muchos otros panameños que están sufriendo las mismas penurias que ellos. Es imperioso que en la mesa única de negociación se le dé prioridad a la reapertura de calles y carreteras, a fin de garantizar la seguridad, tanto de quienes las utilizan como de quienes las cierran. Las redes sociales dan cuenta de escenas en las que observamos cómo algunos pierden la paciencia, lo cual ha generado heridos de lado y lado. El papel de la Policía es proteger y servir, por lo que su intervención en casos como estos no solo es necesaria; es justificada. Actualmente, hay un corredor humanitario para llevar productos de alta necesidad, pero en muchos casos no se respeta, lo cual afecta aún más la salud y alimentación de ciudades enteras que, siendo empáticas con este movimiento de protesta, empiezan a resentir lo que comienzan a calificar de intransigencia. Los negociadores deben acordar una suerte de tregua, como prueba de buena fe, pues, de lo contrario, con los ánimos tan caldeados como están, lamentaremos la violencia y hasta muertes que desde ya se pueden evitar.
Hoy por Hoy
24 jul 2022 - 05:05 AM
