El presidente Cortizo adoptó una acción unilateral que probablemente sea considerada como un gesto de buena fe en la negociación con los grupos de protesta: derogar las leyes de incentivos fiscales a las inversiones turísticas, algo que ni siquiera debió discutirse en la Asamblea y menos aprobarse y sancionarse. Mucho pudo evitarse si no se hubiesen sancionado esos adefesios, porque, sin duda, esto causó indignación, en especial, cuando todo el mundo está sufriendo esta crisis y han bajado los ingresos del Estado. Pero, por otro lado, el presidente, ignorando que hay gente pidiendo la renuncia de sus ministros consejeros, se apareció flanqueado por ellos en su conferencia de prensa, enviando un mensaje desafiante y equivocado. Sus palabras ayer a la nación también estuvieron despojadas de autocrítica. Hay muchos errores que reconocer, pero no entonó el mea culpa; eso debe ser abordado en el diálogo, incluyendo la renuncia o despido de la rectora de la Unachi y la devolución de los $9 millones para aumentos salariales, las leyes anticorrupción –que urgen– y la contención del gasto gubernamental. No nos habla de la deuda, del plan para generar empleos ni de educación ni salud. Este diálogo apenas comienza y la lista de temas es desbordante.
Hoy por hoy
22 jul 2022 - 04:04 AM