Es notoria la ausencia del presidente de la República en las negociaciones con los grupos que aglutinan organizaciones y a la sociedad en general en estas jornadas de protestas. Su ausencia es visible y hasta escandalosa, pues da la falsa impresión de que este asunto no le importa. También es notoria la falta de información: ¿Cuánto durará el subsidio a los combustibles? ¿De dónde saldrá el dinero? ¿El gobierno adoptará verdaderas medidas de contención? Nadie lo ha explicado. Si es con deuda que se pagará, la victoria es pírrica, pues terminaremos pagando el subsidio sí o sí. Es evidente que la conducción de las negociaciones la lleva el vicepresidente Gaby Carrizo, quien carece de experiencia y de lo más elemental: credibilidad. Por eso las mesas fracasan, incluso cuando se llegan a acuerdos. Es importante que el gobierno envíe mensajes para recuperar su credibilidad. Por ejemplo, adoptar medidas simbólicas, como quitarle esos $9 millones para aumentar salarios en la Unachi o eliminar las planillas fantasmas de la Asamblea. No tienen gran impacto económico, pero envían un mensaje alto y claro. Eso es lo que se espera de los negociadores, y no baratijas políticas del peor gusto, como sacarle provecho personal a esta crisis.
Hoy por hoy
20 jul 2022 - 06:06 AM
