Desde que el presidente de la República viajó al extranjero por razones de salud, los panameños no sabemos de él. Es como si hubiese desaparecido y nadie puede informarnos cómo está. El gobierno, en consecuencia, está sin líder, pues el vicepresidente, por mucho cargo que ostente, carece de liderazgo y el país parece sumido en una suerte de caos por las protestas causadas, precisamente, por la falta de acción del Gobierno. El presidente, antes de dejar el país, debió prever que estas manifestaciones se concretarían, pues la paciencia popular tiene un límite claramente marcado entre comer y dejar de hacerlo. Ya son muchos los que no pueden llevar a la mesa los tres golpes de comida, sencillamente porque la plata no alcanza. Frente a esta situación, Laurentino Cortizo ha debido dejar todo planificado, incluyendo la atención a estos grupos de la sociedad que (con o sin razón) han estado protestando, algunos incluso antes del 1 de julio, cuando al presidente se le vio por última vez en un acto. Y, ciertamente, no debe condicionar sus ausencias a plazos de hasta 10 días solo para favorecer a su vicepresidente, quien no desea reemplazarlo temporalmente porque quiere ser presidente en 2024. Pero, le guste o no, Cortizo debe estar preparado para delegar, pues para eso él mismo lo escogió como su vicepresidente.
Hoy por hoy
09 jul 2022 - 03:50 AM