Cuesta imaginar el legado de Laurentino Cortizo. Es más fácil contar sus fracasos: la educación no es la estrella prometida y la salud apenas destaca, opacada por el velo que la cubre, transparencia pisoteada como nunca. Cortizo ha apoyado la corrupción, permitiendo el despilfarro en supuestos gastos de planilla; favoreciendo a su partido con miras a la próxima contienda electoral; vetando leyes anticorrupción; devolviendo favores a los “inversionistas” de campaña; cruzándose de brazos ante el robo descarado de representantes y alcaldes; promoviendo escándalos, incluso, en universidades estatales. Al final, recordaremos las dos pandemias: la covid-19 y la que destruyó la economía. No olvidaremos que la salud fue la excusa para robar a cuatro manos ni los privilegios que recibieron unos cuantos políticos frente al resto del país; que miles perdieron sus trabajos y que probablemente nunca los recuperarán. Jamás olvidaremos –y de hecho, lo sufriremos más adelante– el hoyo negro que nos deja su gobierno: la mayor deuda de todos los tiempos y solo en tres años. Miles de millones en préstamos con destino desconocido, pero sospechamos. Legado al que hay que sumarle dos años más.
Hoy por hoy
06 jul 2022 - 05:13 AM
