La desconexión entre las declaraciones del Contralor y los hallazgos reportados por los nuevos ministros, directores y autoridades electas al asumir sus puestos es alarmante. La proliferación de denuncias sobre “botellas” en planilla, instalaciones en mal estado, vehículos desaparecidos y una interminable lista de irregularidades, que podrían ser catalogadas como delitos, evidencia un desgreño administrativo totalmente inaceptable. Este escenario solo es posible gracias a una completa ausencia de control o, peor aún, a la complicidad de las autoridades responsables de la fiscalización y el control del buen uso de los recursos del Estado. En un país como Panamá, uno de los pocos en Latinoamérica donde la Contraloría General tiene control previo y posterior, la responsabilidad recae aún más fuertemente sobre el contralor. Es imperativo que el contralor ofrezca una explicación contundente al país. La gravedad de la situación no se termina de comprender con la entrevista que hoy empezamos a publicar, dividida en tres entregas; se requiere una respuesta exhaustiva y transparente, de frente a las autoridades judiciales, para entender cómo se ha permitido llegar a este punto de caos administrativo y qué medidas concretas se implementarán para que rindan cuentas ante la justicia todos los que abusaron de los recursos del Estado.
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21 jul 2024 - 05:03 AM
