Parece que la especialidad de los políticos es el juega vivo. No conformes con una postulación en sus respectivos partidos políticos, ahora quieren buscar cargos públicos por la libre postulación, desvirtuando –y enlodando– una figura que los aspirantes independientes utilizan para lograr el voto del electorado que no cree, precisamente, en los partidos. Teóricamente, tan lejos pueden llegar con esto que un militante de partido podría lograr la candidatura a la Presidencia de la República, diputación o alcaldía, si logra las firmas requeridas por ley y, además, supera en cantidad a otros aspirantes por la libre postulación. De ese modo, un partido podría tener más de un candidato presidencial si también va por la vía de la “libre” postulación. Es justificable el disgusto que ha causado la opinión de uno de los magistrados del Tribunal Electoral, quien dijo que no hay impedimento para esto. Algunos avivatos ya utilizan la libre postulación –aprovechando el rechazo que genera la clase política– para propósitos ajenos a la voluntad popular. Son electos como independientes, pero luego se cobijan bajo la sombra de un partido. Ejemplo de ello es el de la diputada Yanibel Ábrego: elegida independiente, hoy se mueve en las aguas de dos partidos.
Hoy por hoy
17 jun 2022 - 04:02 AM
