Hace 33 años, un cobarde escuadrón de serviles del régimen militar atacó a mansalva –dos días después de haber ganado las elecciones de 1989– a los líderes de la Alianza Democrática de Oposición Civilista, liderada por Guillermo Endara, Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford. Los militares no alcanzaron a esconder la victoria de la alianza, que obtuvo más del 70% de los votos, por lo que el país vivía un levantamiento ante los rumores de fraude. Miles salieron a las calles a protestar y a cumplir la voluntad popular. Los militares reaccionaron con furia para aplastar el movimiento que encabezaban personalmente los que habían ganado esos comicios. La sangre de bravos patriotas fue derramada esos días y en los meses anteriores, cuando decenas de miles enfrentaron las armas y las botas con pañuelos blancos y con firme y decidida valentía. Fue su legado a las futuras generaciones; sacrificios para que viviéramos en democracia. Pero no faltaron los oportunistas, que han aprovechado este clima de libertades para el libertinaje, convirtiendo nuestra democracia –que tanto costó– en esta triste caricatura que abochorna y ofende. Es nuestra democracia la que hoy sufre las palizas de políticos, cuya avaricia es igual o peor a la de los militares de entonces.
Hoy por hoy
10 may 2022 - 05:02 AM
