Panamá sufre, desde que empezó la pandemia, una difícil situación fiscal, dado que la economía está atravesando uno de sus peores momentos de las últimas décadas. No obstante, al examinar la planilla del Estado, es difícil creer que esta haya crecido en lugar de mantenerse estable o, en el peor de los casos, que haya disminuido. Si durante casi dos años el Estado no pudo conseguir sus metas de inversión, ¿cómo es que, habiendo menos trabajo, la planilla haya crecido en miles de personas y decenas de millones de dólares? El Gobierno ha fracasado –porque en el fondo jamás hubo esa intención– en elaborar, y mucho menos ejecutar, un plan de austeridad. Esta era una tarea básica, pero ni siquiera pudo con eso. Los intentos de ahorro que hizo el Gobierno son risibles, carentes de toda seriedad y, lo que es mucho peor, pone presión sobre presupuesto, pues gastos de operación de pagan con financiamiento. Esto no solo es incompetencia, es la más clara negligencia en el manejo de dineros estatales. Para cuando este gobierno termine su periodo, Panamá necesitará un rescate, pues las deudas no darán tregua y entonces la situación será caótica. Todo para pretender ocultar lo que a todas luces es obvio.
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Hoy por Hoy
07 nov 2022 - 05:03 AM
