La depredación de recursos del Estado por parte de los políticos –de todos los partidos– se ha convertido en una institución. Tan sólida es que la Asamblea debería considerar la creación del Ministerio del Latrocinio y la Corrupción; nombrar a su mejor ladrón y reglamentar el monto a robar, con cargo al Presupuesto General del Estado. Es inconcebible el esfuerzo de estos pandilleros políticos para despojar a la sociedad panameña, que parece recostada en un diván, mirando cómo le roban. El ministro de Economía es controlado a distancia por los diputados, dándoles todo lo que pidan mientras crean leyes para drenar los fondos que deberían destinarse a mejorar la vida de los ciudadanos, pero, que, en cambio, mejora la de ellos y la de su familia, como pasa con los fondos del Ifarhu. Y para prevenir una derrota, se prepararan para seguir el robo en alcaldías y juntas comunales, garantizándose millones de la Descentralización y otros programas clientelistas, como el antiguo PAN, que, cual ave Fénix, ha revivido de sus cenizas. Al mismo tiempo, aprueban leyes para legalizar la corrupción o evitar el castigo. Hasta la moral nos robarán si no despertamos de este oprobioso sueño de opio.
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Hoy por Hoy
24 oct 2022 - 05:02 AM