La solicitud –casi secreta– de aumentar el presupuesto de la Asamblea Nacional para la vigencia 2023 nos dice mucho acerca de lo poco que nuestras autoridades están considerando un plan de austeridad. Y la razón es obvia: los diputados seguramente pretenden usar dinero del Estado para hacer proselitismo. Lo hemos visto en el pasado reciente y nada nos hace pensar que no seguirán con la misma práctica, a juzgar por los presupuestos de entidades clientelistas –como la Dirección de Asistencia Social (antiguo Programa de Ayuda Nacional) y la Autoridad Nacional de Descentralización–, que recibieron aumentos sustanciales para el próximo año, incluso por encima de los ajustes que pidieron. Y la Asamblea Nacional no podía quedar rezagada, por lo que solicitó un aumento de $56.8 millones, sin contar que este año es probable que termine con el mayor presupuesto de su historia: $212 millones. La cifra es abusiva, sin duda, considerando que el país tiene que endeudarse para cumplir con un presupuesto inflado, totalmente alejado de la realidad de los ingresos. Y para el próximo año –en vísperas de la campaña electoral– van por el mismo camino, sin importar las consecuencias.
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Hoy por Hoy
20 oct 2022 - 05:01 AM
