La tragedia que sufre la sociedad panameña se refleja en el homicidio de un chef que, abordando en mayo pasado el bus que lo conduciría a su casa, fue advertido por el chofer de que tendría que pagar más de lo que habitualmente se cobra, según la tarifa establecida unilateralmente. El hombre se negó a acceder al abuso y el desafío le costó una golpiza que lo llevó primero al hospital y finalmente, convertido en un vegetal, terminó sus días en su casa. Víctima y victimario, personas que aportaban a sus respectivos hogares el sustento terminarán, en una tumba y en la cárcel. El incidente es el estallido de una olla de presión, en el que se mezclaron la precaria situación económica de cientos de miles de panameños; la intolerancia provocada por una ciudad extraordinariamente caótica en muchos sentidos; por la anarquía derivada de la falta de moral de las autoridades para imponer sanciones. Así están miles de hogares, donde cada centavo cuenta, mientras, del otro lado, los políticos arrojan miles de dólares en banquetes, francachelas, viajes y el robo de recursos del Estado. La tragedia marca a dos familias por 50 centavos, sellada por un Gobierno incapaz de proporcionar condiciones para una vida digna a sus ciudadanos.
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Hoy por Hoy
05 oct 2022 - 05:00 AM