Los intentos por incorporar a otros grupos a la mesa única del diálogo por Panamá siguen siendo infructuosos, dado que los que han participado en la primera fase de estos encuentros se niegan terca y rotundamente a sentarse, por ejemplo, con los empresarios u otros grupos del quehacer nacional que reclaman su derecho –como ciudadanos que son– a analizar, discutir y proponer soluciones a los problemas que aquejan al país. Si bien las organizaciones que han participado en el diálogo han obtenido algunos logros, lo cierto es que los problemas estructurales seguirán existiendo si no se abordan desde otras perspectivas, incluyendo cambios a la legislación nacional, en vez de soluciones netamente coyunturales, con tiempos muy limitados de vida útil. Es absurdo negarle la entrada al diálogo a otros sectores, pues también tienen aportes y son parte afectada e interesada por y en múltiples asuntos que, además de los que ya han sido abordados, habrá algunos que seguramente no han sido analizados. Este es un esfuerzo nacional, por lo que no debe haber cabida al sectarismo, aunque los que acaparan el diálogo insisten en ser los únicos protagonistas. Se trata de construir un país mejor, no para unos, sino para todos. Eso es lo que hay que tener presente y dejar a un lado la intransigencia.
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14 sep 2022 - 05:03 AM