El peso de las deudas, la falta de ingresos y el despilfarro empiezan a sentirse en el presupuesto del Estado del próximo año. Hay sectores que serán privados de recursos suficientes para sus necesidades, como el de educación. Su cálculo de funcionamiento e inversión –que incluye programas de alimentación para estudiantes y el mantenimiento de los centros escolares– era de unos $2,380 millones, pero el Ministerio de Educación recibirá $1,840 millones, 22.5% menos de lo solicitado. El próximo será un año preelectoral y seguramente veremos recursos estatales que serán destinados a fines reeleccionistas. Nada nuevo, en realidad, pero es necesario indicar que los problemas causados por la pandemia no están cerca de solucionarse y la prudencia fiscal no es, ni de lejos, una fortaleza de este gobierno, mucho menos en vísperas de una elección en la que se juegan el futuro. Si la educación tiene ante sí este panorama, significa que las proyecciones económicas no son buenas. Apenas vislumbramos lo que se nos viene encima.
Hoy por hoy
11 sep 2022 - 05:02 AM