La miopía ha dado paso a la ceguera. Algunos políticos –entre ellos, el inefable Raúl Pineda– muestran un irrespeto por la inteligencia de los ciudadanos, aunque este menosprecio lo que revela en verdad es lo limitado que es su sentido común. Este diputado presentó un proyecto que, a simple vista, parece una solución a un viejo problema de los funcionarios: la carrera legislativa. Pero su solución no es más que un ardid, un mamotreto para mantener la mediocridad en la Asamblea, la que solo le sirve a sus intereses políticos y económicos. Para empezar, el proyecto se aprobó a poco de iniciar un año preelectoral y solo serán acogidos los funcionarios de esta administración, pues el periodo para ingresar será cerrado seis meses después de entrar en vigor la ley. Además, la pantomima es evidente, porque la ley no exige concurso de competencia. Todos los que tengan al menos dos años de servicio pueden ingresar, siempre que cumplan “los requisitos mínimos de experiencia y/o preparación académica, según el Manual de Clases Ocupacionales, para el cargo que desempeñan…” ¿Debemos suponer que hay cargos ocupados por funcionarios sin capacidad académica ni técnica? Es el oportunismo descarado y descarnado.
Exclusivo
Hoy por Hoy
03 sep 2022 - 05:05 AM
