En una época en la que un simple gasto en el gobierno se cuenta en millones de dólares, desembolsar $230 mil no parece algo muy significativo. Sin embargo, el mensaje que se envía es otra cosa. El administrador de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) no tuvo reparos en gastar esa cantidad –incluidos los más de $7 mil que costó su pasaje aéreo a Grecia– en una fiesta en el Stavros Niarchos Foundation Cultural Center de Atenas, con motivo de la Feria Marítima Internacional de Posidonia, celebrada entre el 6 y 10 de junio pasado. Ese gasto, aunque suene a promoción del país, pareciera más una convocatoria para hacer negocios con el abanderamiento de naves y para engrosar las comisiones que ciertos funcionarios panameños del servicio exterior cobran para sí y para los responsables de sus nombramientos, como es la tradición. En otras palabras, fue una fiesta pagada con nuestros ya insuficientes impuestos, para que un grupito de servidores públicos pueda beneficiarse de ello, en una época en la que cada centavo cuenta, pues el dinero ya no alcanza ni para pagar la planilla del Estado. Este es el mensaje que recibimos todos: plata para los corruptos; impuestos para los de a pie.
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Hoy por Hoy
01 sep 2022 - 05:02 AM
