El precio de las medicinas no es asunto que se arregla con una resolución. Este es un problema estructural que requiere de estudios, de asesorías altamente especializadas, de información y conocimiento, y que todas las partes sean oídas y, sí, tomar decisiones basadas en políticas de Estado, y no en una alegre improvisación que, además, no es una solución a largo plazo, y lo que seguramente va a generar es escasez. Esta improvisación es visible por donde se mire: ¿por qué no han sido invitados a la mesa los dueños de farmacias, importadores, laboratorios, intermediarios, ni siquiera las asociaciones de consumidores y pacientes? ¿Por qué las medicinas listadas no tienen el 30% de descuento en todas sus presentaciones, sino específicamente en una o dos? ¿Por qué el vicepresidente Carrizo, quien lleva meses en una mesa para solucionar el problema no ha presentado nada que valga la pena? Es más que evidente que la solución acordada en la mesa técnica de medicamentos, instalada desde febrero pasado, tiene como telón de fondo la protección de intereses, en vez de construir una política de Estado sobre medicamentos. Pero es la vía más segura para que solo dos de los muchos protagonistas logren sus respectivas victorias, aunque al final solo sean pírricas.
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Hoy por Hoy
22 ago 2022 - 05:04 AM
