¿Se puede construir un Panamá sin la participación de todos? ¿Se pueden establecer metas excluyendo a grupos representativos del país? La mesa única de diálogo, como está conformada actualmente, es sectaria, dado que en ella no están todos los actores involucrados. Lo que es peor, se están tomando decisiones al margen de grupos que se sienten directamente afectados. Es como si árbitro y equipo, en un partido de fútbol, decidieran unilateralmente quién es el ganador, teniendo presente a los integrantes del equipo contrario, pero sin dejarlos participar en el juego. ¿Qué legitimidad puede haber en las decisiones que allí se toman si están excluidos sectores claves, como los productores, comerciantes y empresarios? A estas alturas, cuando esa mesa lleva semanas tomando decisiones, hay grupos que llevan el mismo tiempo pidiendo que se les permita hacer sus aportes, proponer soluciones e incuso ser escuchados. Pero, por un lado, está la iglesia católica, que sostiene que no es ella quien decide quién se sienta en la mesa, sino el Ejecutivo, y, por el otro, ese mismo Ejecutivo, que sostiene lo contrario. Y, al final, nadie decide nada. Como van las cosas, este diálogo puede terminar en el fracaso, por ilegítimo.
Hoy por hoy
12 ago 2022 - 05:14 AM