Regístrate para recibir los titulares de La Prensa en tu correo

Exclusivo Suscriptores

El Club Miramar y los otros clubes sociales

Del Club Miramar a una ciudad sin balnearios

El Club Miramar y los otros clubes sociales
Antigua playa Bella Vista. Foto: Corresía

El 15 de abril de 1928 se inaugura el Club Miramar, en la avenida Balboa, frente al parque Urracá. Los planos de este club fueron confiados a Grebien & Martinz, que fue la firma original del conocido constructor Louis Martinz. Los trabajos de construcción se encomendaron a la empresa RW Hebbard & Company. La inauguración fue todo un acontecimiento: acudieron 2,000 personas y 400 automóviles, como se menciona en la publicación del periódico Star & Herald del 16 de abril de 1928.

El mayor atractivo era su cercanía a la playa de Bella Vista, que entonces era punto de encuentro para quienes disfrutaban de su arena blanca. Las fotografías del Club Miramar evidencian que la ciudad de Panamá contaba con un balneario frecuentado por cientos de personas.

Esta realidad contrasta con la ciudad de Panamá actual, que, pese a su condición marítima, carece de playas, a diferencia de otras latitudes. Desde la terraza del club se observaba la descarga de ganado proveniente del interior, que nadaba hasta la costa y era arreado por vaqueros. El espectáculo de la playa de Bella Vista y la vista hacia la bahía de Panamá atrajeron a numerosos visitantes, muchos de los cuales se hicieron socios del club.

Menciona Luis Celerier en su obra Bits and Pieces-History of Panama que en el Club Miramar se presentaba su tío, el organista Lucho Azcárraga, con su hermano Roberto, que tocaba la batería. Los acompañaba el célebre cantante cubano Miguelito Valdés (Mister Babalú), que vivió en Panamá entre 1933 y 1936. Según nos relata la publicación Encuentro Latino Radio, en Panamá Valdés conoció a Vera Eskildsen Tejada, con quien contrajo matrimonio en La Habana el 17 de octubre de 1936.

El presidente de la junta directiva del Club Miramar era el Dr. Dennis Frank Reeder, uno de los médicos fundadores del Hospital Panamá, que en su momento fue uno de los principales centros de salud del país y tuvo reconocimiento en América Latina. Este hospital estaba ubicado en la avenida Cuba, entre las calles 35 y 36, donde posteriormente se levantó el edificio Hatillo (Compañía Internacional de Seguros/Banco de Colombia/Librería Menéndez), hoy sede de la Alcaldía del distrito de Panamá.

Llama la atención que el Dr. Reeder, ciudadano estadounidense y con trayectoria en el Hospital Gorgas, se involucrara en el proyecto del Club Miramar. Todo indica que, durante su estancia en el Hospital Panamá, se vinculó estrechamente con la comunidad panameña.

Conviene recordar que, a inicios del siglo XX, el principal club social de la ciudad era el Club Unión, fundado en 1909 y que en 1917 se trasladó a amplias instalaciones junto a las bóvedas, en el Casco Antiguo. Once años después de esa inauguración surgiría el Club Miramar.

La primera junta directiva estaba integrada así:

Presidente: D.F. Reeder

Vicepresidente: Q.R. Peters

Tesorero: Arturo Delvalle

Secretario: Martín Sosa

Vocales: Leopoldo Arosemena, Henry Goldwaithe, J.J. Vallarino, R.W. Glaw, Ernesto de la Guardia, E.G. Ford

Resulta significativo que varios de los miembros de la junta directiva, incluidos el presidente y el vicepresidente del club, fueran norteamericanos.

Panamá no escapó a los efectos de la depresión económica de 1929, lo que impactó el funcionamiento y las finanzas del Club Miramar. En 1938, sus instalaciones —incluida la muralla de retención— fueron vendidas al Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, donde operó el Colegio La Salle hasta 1952, cuando se trasladó al barrio El Cangrejo, donde continúa funcionando.

De balneario a ciudad sin playas

Las playas que existían en Bella Vista han desaparecido, y hoy bañarse en esa zona resulta peligroso debido a la contaminación de la bahía de Panamá, producto del vertido de aguas residuales.

El área cercana al antiguo Club Miramar y al Colegio La Salle ha experimentado importantes transformaciones en los últimos años. En otro tiempo albergó los astilleros Pinel, donde se reparaban embarcaciones. Sin embargo, el mayor cambio ha sido la construcción de la Cinta Costera, que ha reconectado a la ciudad con el mar y se ha consolidado como un espacio de recreación. Aunque Panamá ya no cuenta con playas urbanas, dispone de áreas de esparcimiento junto al litoral, como la propia Cinta Costera.

Recuerdo que cuando se decidió la construcción de la Cinta Costera, mi primo hermano Luis Manuel Hernández López (fallecido) era viceministro del Ministerio de Obras Públicas y fue el funcionario clave en la ejecución de este proyecto.

El auge y caída de los clubes sociales

La historia de los clubes sociales en Panamá no puede pasarse por alto. El primero de gran relevancia fue el Club Unión, fundado en 1909, que continúa operando con una nutrida membresía en sus actuales instalaciones en Punta Paitilla. El segundo, en número de socios, fue el Club Miramar, activo entre 1928 y 1938, cuando sus instalaciones fueron vendidas.

De este recorrido destacan dos aspectos para la ciudad de Panamá: la ausencia de clubes o áreas recreativas vinculadas a playas, y el hecho de que, durante décadas, en una ciudad con una importante población de clase media alta y alta, el Club Unión fue prácticamente la única referencia social.

No fue sino hasta 1972 cuando surgió otra opción con amplia membresía: el Club de Montaña Altos del Lago, ubicado en la avenida Ricardo J. Alfaro, que además contaba con un área campestre en Calzada Larga. Este club dejó de operar en 2001.

En 1980 inició operaciones el Club Campestre El Carrizal, en Burunga, Arraiján, con piscinas y espacios abiertos orientados a la recreación familiar; sin embargo, también cerró años después.

Más adelante, en 1998, se inauguró el City Club, un club de negocios ubicado en el piso 29 del edificio Credicorp Bank, en Calle 50. Cerró en 2012 tras disputas legales con la empresa propietaria del inmueble.

Según un artículo publicado en La Prensa el 5 de julio de 2012, al momento de su cierre el City Club contaba con unos 550 socios, aunque sus ingresos no eran suficientes para cubrir los gastos. El club no disponía de instalaciones fuera del condominio en Calle 50, y sus miembros lo utilizaban principalmente para almuerzos, reuniones de trabajo y eventos sociales.

En Colón, durante la década de 1920, se estableció el Club de Extranjeros, que por años fue un importante centro social de la ciudad. Allí se celebraban tanto la independencia de Panamá, el 5 de noviembre, como la de Estados Unidos, el 4 de julio. El club dejó de operar en la década de 1970.

Su sede, ubicada en un emblemático edificio construido en los años veinte, era comparable al del Club Unión en el Casco Antiguo. Se trataba de una estructura de estilo neoclásico con influencia art déco, de dos plantas. En el nivel superior albergaba una amplia sala de eventos con balcón hacia la bahía de Limón.

En ese espacio se recibieron figuras como el aviador Charles Lindbergh, el actor Bob Hope y los expresidentes estadounidenses Richard Nixon y Dwight Eisenhower, entre otros. El club fue escenario de fiestas, recepciones y convenciones. La edificación fue abandonada a mediados de la década de 1970 y posteriormente demolida.

Una oferta social limitada en la capital

En la ciudad de Panamá, el Club Unión es el único club social que ha permanecido en funcionamiento y, a diferencia de otros países de la región, no existen alternativas de similar alcance. Surge entonces la pregunta de si existe la viabilidad económica y social para establecer un nuevo club dirigido a la clase media y media alta. En una capital donde las opciones de recreación social son limitadas, un espacio de este tipo podría responder a una demanda creciente de integración y esparcimiento familiar.

También resulta llamativo que, tanto en Panamá como en Colón, no se hayan desarrollado clubes campestres o extensiones de los ya existentes. El propio Club Unión, pese a contar con miles de socios, no dispone de instalaciones en zonas de montaña como El Valle de Antón o Boquete, ni en áreas de playa como Coronado o Río Hato.

En contraste, en David, Chiriquí, opera desde 1917 el Club David, que comenzó de manera informal con reuniones en residencias particulares de figuras relevantes de la comunidad. En 1937 se construyeron sus actuales instalaciones. Entre sus fundadores destacan Ramón González Revilla, Eduardo Morgan Álvarez, Tomás Arias Quintero, Alejandro González Revilla, Eduardo González Jované, Óscar Osorio y Juan Manuel Araúz Jr. En su mejor momento llegó a contar con 460 socios activos y dispone de salones para eventos, canchas de tenis y gimnasio.

Existen además clubes sociales vinculados a comunidades específicas, como el Club Árabe Unido en Colón y el Club Hebreo de Panamá, que cumplen una función de integración para minorías étnicas.

Cabe aclarar que no se incluyen en este recuento clubes como el Club de Golf de Panamá, el Club de Golf de Coronado, el Club de Golf Santa María, el Club de Yates y Pesca de Panamá o el Club Náutico Caribe de Colón, dado que su actividad principal está orientada al deporte o a lo náutico, más que a la vida social en sentido amplio.


LAS MÁS LEÍDAS

  • Científicos descubren ‘vida en un castillo de cristal’ y docenas de nuevas especies marinas. Leer más
  • El puente de las Américas será revisado por personal del Ejército de Estados Unidos. Leer más
  • Una Directora nacional mantenía bajo su supervisión a su cónyuge; Antai aplica sanciones. Leer más
  • Minsa cancela registro sanitario de 3 perfumes por contener activo nocivo para la salud. Leer más
  • Mayer Mizrachi cancela licitación para renovar la calle 50 por falta de recursos. Leer más
  • Becas Ifarhu 2026: calendario de entrega de documentos tras Semana Santa y errores que pueden hacerle perder el beneficio. Leer más
  • La decisión de Sabonge que cambió el Cuarto Puente y hoy pasa factura a la movilidad de Panamá. Leer más