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¡Despierta, Las Tablas!

¡Despierta, Las Tablas!
Cierre del Carnaval en Las Tablas. Tomada de @calleabajodelastablas

En Las Tablas hay una realidad que ya no admite maquillaje ni excusas: su calidad de vida urbana se sostiene sobre una gestión urbana, hídrica y ambiental deficiente. La calidad de vida de los tableños no la define un evento al año de cuatro días, ni una obra aislada para la foto; la define lo cotidiano, y en lo cotidiano el gobierno municipal y su Junta Comunal están quedando mal. Bastan cuatro días de mojaderas para que el sistema colapse, y ni hablar de las lluvias por eventos extremos: alcantarillas colmatadas, calles anegadas y agua corriendo donde nunca debió correr, como si el drenaje fuera un lujo y no un servicio básico.

Basta caminar unas cuadras para entender el abandono: aceras que se cortan, que no existen o que obligan al peatón a lanzarse a la calle, exponiéndose a accidentes. Basta manejar unos minutos para encontrar lo mismo: señalización deficiente, cruces peligrosos y un asfalto que no dura porque se parchea sin planificación, convirtiendo las vías en una colección de baches y remiendos. Este escrito no habla exclusivamente de estética urbana, sino de riesgos permanentes, deterioro del espacio público, barreras para la movilidad y falta de gobernanza local.

Durante la celebración del pasado Carnaval se constataron, una vez más, las falencias en la gestión administrativa del poblado. Aún no inicia el soterramiento de los cables, una odisea y un peligro para las tunas al transitar entre las telarañas de cableado que existen no solo en el parque, sino en todas las esquinas del centro urbano de Las Tablas, lo cual constituye una evidente contaminación visual.

Desde el punto de vista ambiental, no se observa una gestión integrada ni trabajos orientados a resaltar el paisajismo urbano, el cual es imperante en áreas del Arco Seco. Posiblemente Las Tablas esté experimentando un proceso de aridización local: aumento de temperaturas, mayor demanda evaporativa y vientos más frecuentes que movilizan partículas finas (polvo).

Estos factores se vuelven críticos cuando los suelos del entorno están degradados, con pérdida de cobertura vegetal, baja materia orgánica y compactación inadecuada, porque incrementan la erosión eólica y la suspensión de polvo. Al mismo tiempo, un tejido urbano con baja cobertura arbórea y alta proporción de superficies impermeables intensifica la isla de calor, reduce la sombra, limita la evapotranspiración y empeora el confort térmico. Por ello, el paisajismo urbano —arborización, corredores verdes y suelos permeables— debe considerarse una medida de adaptación ambiental y de salud pública, no un simple elemento decorativo.

Además de la falta de ordenamiento territorial y de gestión ambiental, se suma la deficiente gestión hídrica. Gran parte de los tableños no tenía ni tiene agua suficiente para lavar, fregar o ducharse, sin mencionar cocinar o beber, pues el agua aún presenta problemas de potabilidad. En la provincia de Los Santos y en el distrito de Las Tablas existen más fuentes hídricas; hay opciones, incluida agua subterránea que debe estudiarse en cantidad y calidad, ya que los estudios actuales son insuficientes. Es impensable que tanta población, bajo varios gobiernos locales, dependa exclusivamente del río La Villa. Esto evidencia, ante todo, mala gestión y planificación del riesgo.

Asimismo, demuestra una brecha en la evaluación de alternativas, porque la gestión moderna exige un portafolio de opciones: otras captaciones, reservorios, recarga de acuíferos, interconexiones, reducción de fugas, reutilización, protección de cuencas y mejoras en el tratamiento. Si durante varios períodos de gobierno no se han evaluado ni comparado estas alternativas con datos sobre costos, riesgos, impacto ambiental y tiempos de implementación, lo que existe es una grave falta de compromiso con la seguridad hídrica.

Sin agua confiable, sin calles en buen estado, con contaminación visual, sin aceras seguras, con un sistema de alcantarillado deficiente, sin cunetas adecuadas, sin señalización clara, sin ordenamiento territorial, sin gestión ambiental, sin árboles, sin un vertedero bien gestionado y con múltiples carencias adicionales, esa es hoy la realidad del tableño.

¡Despierta, Las Tablas! No estamos condenados al bache, al polvo y a la falta de espacios verdes. Tableños, exijamos calidad y bienestar humano. Las Tablas tiene todo para convertirse en un modelo de gestión urbana y ambiental, pero ese potencial no se concreta con discursos, sino con planificación, mantenimiento y resultados medibles. Además de organizar fiestas, ¿dónde está la gobernanza urbana, hídrica y ambiental por parte de las autoridades locales? En Las Tablas no falta potencial; lo que falta es voluntad y ejecución.

El autor es doctor en recursos hídricos y cambio climático.


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