Regístrate para recibir los titulares de La Prensa en tu correo

Exclusivo Suscriptores

Así nacieron Balboa y Cristóbal, ajenos, de otros...

Así nacieron Balboa y Cristóbal, ajenos, de otros...
Vista del puerto de Balboa. LP/Elysée Fernández

Desde hace muchos años nació, con las mejores intenciones, la concesión a Panama Ports Company (en adelante, PPC), arrastrando un traspié histórico semejante al de nuestra independencia y al oscuro y traicionero Tratado Hay–Bunau-Varilla. La historia indica que Balboa y Cristóbal surgieron de una comunicación al gobierno nacional de aquella época, en la que se informaba que se construirían, además del Canal, una terminal cerca de la desembocadura del río Grande, en el Pacífico, y otra en la isla de Aspinwall, hoy Colón.

En el contexto de aquella época, y con el ferrocarril transístmico operando, Panamá era un punto de trasbordo y servicio al comercio, con conexión a cualquier lejano destino. Sin embargo, la historia señala que Balboa y Cristóbal pasaron a quedar bajo la administración de la Zona del Canal. Así nacieron, “ajenos, de otros”, hasta aproximadamente 1997, como consecuencia directa de los Tratados del Canal de 1977.

Panamá no estaba en capacidad de invertir ni administrar, y optó por concesionar los puertos. Se licitaron y ganó para ambos una empresa de Hong Kong, PPC, hoy vinculada a la República Popular China. Los Estados Unidos de Norteamérica participaron en la licitación, pero no fueron competitivos y perdieron. Es importante destacar que Panamá recibió esos puertos en malas condiciones, no aptos para el comercio mundial. Sencillamente fue un “allí los tienen”, igual a lo ocurrido el 31 de diciembre de 1999, cuando a las 12 del mediodía el Canal de Panamá finalmente fue panameño y no estuvieron presentes en la ceremonia de devolución.

Pues bien, los hechos del pasado, que fueron la génesis de lo que vivimos hoy, no pueden negarse: la adecuación de las dos terminales de Balboa y Cristóbal en manos de PPC implicó grandes inversiones. Crecieron significativamente y se generó competencia con inversión extranjera. No obstante, el gigante asiático, segundo usuario del Canal e importante actor en nuestra Zona Libre de Colón, sacó sus garras y, a base de adendas y oscuras renovaciones, puso freno al desarrollo de nuestra capacidad portuaria nacional, impidiendo, con ingeniosos ardides y otros de carácter político, marcados por claros vicios de corrupción, el crecimiento del sector.

Recordemos la fallida construcción del puerto de Corozal y el “funeral” del puerto de Farfán. Se hizo lo indecible para impedirlos, mediante un menú de denuncias y apelaciones ante nuestras altas magistraturas, frenando un mayor crecimiento y desarrollo portuario, ya urgente y solicitado por grandes navieras del mundo. A ello se sumó la presión del gobierno norteamericano, envolviéndonos en su conflicto geopolítico EUA vs. China, con el Canal y sus puertos como la cereza del pastel.

Sí, PPC invirtió mucho dinero, pero también, como se dice en Panamá, “en voz baja o bajo la mesa”. Además, las inversiones realizadas no se orientaron a nada distinto que mejorar su capacidad de descarga de contenedores. La competencia de PPC —los puertos privados en ambas riberas del Canal— partió desde cero, construyendo sus puertos e infraestructura, mientras que PPC recibió los puertos ya hechos y solo desarrolló infraestructura adicional. Así, consolidó un negocio de manera desleal hacia Panamá y hacia sus competidores.

Ese egoísmo de PPC, al no compartir su prosperidad con la nación panameña, paralizó el ritmo de crecimiento, dejándonos rezagados y trasladando ese beneficio a nuevos puertos del Caribe y de la cuenca del Pacífico sudamericano. Nunca se impulsaron mejoras que permitieran poner su productividad y conocimientos al servicio de la economía doméstica, con el propósito de abaratar materias primas, graneles en Balboa y exportaciones como la del azúcar, que, dicho en panameño, “el barco se carga casi que a pala”.

PPC fue una empresa displicente, lastrada por una soberbia en su actuar y en su decir, olvidando que “Dios no castiga con palo, sino con lengua”.

Hay un gran apetito por las tierras disponibles en ambas costas para la construcción de puertos especializados y su infraestructura logística. Arrastramos un retraso de varios lustros, y los responsables han sido los gobiernos y su falta de visión estratégica. Pero ahí está nuestro Gran Canal de Panamá, orgulloso, sirviendo al comercio global, y ya con una marcada necesidad de proyectar su crecimiento más allá del retrasado embalse del río Indio, pues el mar seguirá siendo, por siglos venideros, el método de transporte masivo más duradero. Eso sí, no olvidemos las malas experiencias vividas y aprendamos de ellas.

Para concluir, se ha mencionado a dos grandes empresas. Una es la que administrará la transición en Balboa, la misma que posee el “tren del canal seco”. La anunciada para Cristóbal es aquella que intentó comprar puertos en todo el mundo, incluidos los nuestros, y que fue bloqueada por los dueños de PPC. Ahora la historia da un giro, y “les salió la bruja”, diciéndoles: “aquí estoy”.

Esta es una oportunidad de oro para que el gobierno de turno —que hasta ahora ha decidido tomar el camino a buen puerto y no aquel lleno de obstáculos y piedras— y los futuros gobiernos se eleven por encima de intereses particulares y políticos, realicen el relevo necesario y continúen fortaleciendo, de manera permanente, nuestro mayor activo: la posición geográfica y la soberanía nacional.

El autor es empresario industrial.


LAS MÁS LEÍDAS

  • Luis Acevedo compró residencia de $821 mil con préstamo de la Caja de Ahorros. Leer más
  • La fiscal Ruth Morcillo solicita sentencia condenatoria para Jimmy Papadimitriu. Leer más
  • MEF desarrolla una plataforma digital para tramitar el pago del Cepanim. Leer más
  • Agroferias del IMA: horario y lugares de venta para este jueves 26 de febrero. Leer más
  • IMA anuncia puntos de venta de las Agroferias para este martes 24 y miércoles 25 de febrero de 2026. Leer más
  • La fiscalía termina sus alegatos, con un llamado a castigar a Rodrigo Díaz, Carlos Duboy y los Rosas. Leer más
  • Estado proyecta recibir $100 millones por administración transitoria de los puertos de Balboa y Cristóbal. Leer más