Efemérides patrias, lluvia abundante, tambores resonantes, una nación agradecida, bastión de rebeldía, eco republicano, niños soldados, autodeterminación y melodía marcial. Noviembre es el mes donde la República panameña rinde tributos a las fechas que marcaron la senda de su emancipación, una, 28 de noviembre de 1821, rememora el fin del monopolio político y económico y la hegemonía cultural de España sobre el istmo.
La otra, 3 de noviembre de 1903, punto de inflexión de las ansias y sed de un gobierno definitivo de los panameños sobre el arrabal-ciudad amurallada, identidad y honor, Martín Ambulo, himno santeño y semilla de Bolívar. Justo Arosemena, el gran panameño, tratadista, jurista e ingeniero del rostro institucional y político del futuro Estado, gestor de la República. Sucesos confluyeron en el tiempo, la Gran Colombia, la confederación fragmentada, los conservadores llegan al poder, Estado e iglesia, el nuevo culto, nostálgicos de la Corona.
José Domingo Espinar, médico del Libertador, Alzuru, iracundo dictador y Tomás Herrera, gobernante de la nación efímera. El Canal de Panamá, comercio e injerencia, expansionismo del imperio. Movimiento clandestino, José Agustín Arango y Manuel Amador Guerrero, adalides del renacimiento criollo. La Villa de los Santos, Colón y Panamá, bastiones de conciencia, historia y soberanía.
José de Fábrega, primer istmeño, Rufina Alfaro, cuerdas vocales libertadoras, consulta popular, soldados de la independencia, aventura independentista, unión voluntaria a los salmos del Gran Venezolano, La prueba y la venganza, azuzaron a la población. Nota Laudatoria comisionada por O’ Leary, centro del universo, Panamá, segregado por sí mismo, libre por su propia virtud, La miscelánea triunfó.
Maestro Roberto Lewis, narrador pictórico de la eclosión de la nación, 47 lienzos, crónica clásica, pintura moderna, de los franceses, el arte, la política y el canal, el Teatro Nacional, testamento del nacimiento de la República.
¿A qué se debe el predominio del liberalismo en la fundación de la República? Según Carlos Guevara Mann, la esencia del liberalismo es su objetivo de liberar el espíritu humano para que alcance el máximo de su potencial creador y realizador… busca liberar al individuo de todas las ataduras “artificiales” que lo constriñen—la tradición, las instituciones políticas, la religión, los hábitos sociales, las restricciones económicas, a fin de maximizar su libertad.
Agrega Guevara Mann, cuando finalmente se logra el establecimiento de la República en 1903, la lógica liberal ha logrado ya supremacía en el sector dominante y ejerce influencia preponderante en las masas a través de caudillos de gran prestigio, apuntalado por las victorias alcanzadas por las huestes liberales en el Istmo durante la Guerra de los mil días.
La fundación del Estado panameño fue principalmente una iniciativa de patriotas de filiación conservadora, pero su viabilidad fue garantizada gracias al arraigo de la noción de la nacionalidad panameña en las masas urbanas y el influjo de los jefes liberales, partidarios de la idea secesionista—sobre todo Domingo y Pedro Díaz de Obaldía—en los sectores populares.
De hecho, la primera constitución panameña tuvo como principal fuente de inspiración a la Carta Colombiana de 1886—de corte esencialmente conservadora—sin embargo, el texto redactado por nuestros convencionales integra preocupaciones básicas del liberalismo y el conservatismo.
Entre las premisas liberales expuestas en el texto, se destaca el respeto por la libertad individual, que inspiró la incorporación del juicio por jurados y el habeas corpus, así como el reconocimiento de los derechos individuales y políticos considerados esenciales en la época (Guevara Mann, 1995). Otras instituciones republicanas clásicas, como el reparto de entre tres órganos principales y el sistema de pesos y contrapesos, aunque de origen remoto, también se incorporan al constitucionalismo latinoamericano y, por ende, panameño, por la influencia del liberalismo.
El autor es amigo de la Fundación Libertad.

